Conquista a tu público con las tres claves de la oratoria

A la hora de hablar en público, existen miles de ingredientes y consejos que te pueden servir. Todo es importante. Pero en mi experiencia como periodista y asesora de oratoria, te voy a contar los tres puntos que no pueden faltar en una persona que quiere hablar en público: Naturalidad, humildad y corazón.

Naturalidad:
Uno de los grandes componentes de la oratoria es la naturalidad porque es el mejor aliado para enfrentar cualquier imprevisto. Puedes equivocarte, puedes caerte en el escenario, puedes olvidarte de un nombre, quedarte por unos segundos en blanco, te puede pasar cualquier cosa pero si lo enfrentas con naturalidad sabrás ganarte a tu público.
Recuerda que no tienes por qué ser en el escenario una persona diferente a la que eres en tu vida diaria. Solo cambia la cantidad de gente que te escucha y el lugar en que te encuentras.
Si eres natural y te relajas, sabrás ganarte a tu público. Imaginemos a dos profesores, uno llega cuando todos los alumnos están dentro, llega serio, sin saludar a nadie, se sienta, toma sus papeles y comienza a hablar. El segundo profesor llega con tiempo, saluda a los alumnos mientras llegan, sonríe, en vez de sentarse se adueña del espacio y comienza la clase. ¿Con cuál te quedarías tú? No hace falta que te de la respuesta. Sólo tienes que ser tú, es el mejor ingrediente.

Humildad:
Un error frecuente en muchos oradores es creerse superiores a las personas que las escuchan. Pero solo desde la postura del diálogo y la humildad sales victorioso de cualquier situación.
Lo primero es la humildad y la empatía. Es reconocer que no tenemos todas las respuestas y eso no me hace mejor o peor profesional. Cuando hablamos en público estamos haciendo un servicio a los demás y mi objetivo no puede ser lucirme ante mi público, sino entregarles lo que ellos vienen a buscar.
Partiendo desde la Inteligencia Emocional y la Programación Neurolingüística no puedo creer que soy la persona que más sabe de cualquier tema y por lo tanto necesito la humildad. Esto me hace reconocer cuando me he equivocado, a decir no sé cuándo alguien me pregunta algo que desconozco o pedir ayuda cuando los medios técnicos no funcionan.
Esta humildad te ayudará en cualquier imprevisto y la gente empatizará contigo.

Corazón:
Saber expresar emociones e integrarlas en un discurso, es la manera más sencilla y directa de llegar a la gente. Hoy es raro que un comunicador no incluya dentro de sus presentaciones, una anécdota, una historia de su vida con el fin de enganchar y atraer público.
Atrás quedaron los tiempos de la oratoria sin corazón, de esos presentadores fríos y distantes, que tienen miedo a mostrarse tal cual son.
La gente necesita oradores cercanos, vulnerables ya que con ellos se identificarán. Así que recuerda hablar desde el corazón, ya que es la mejor manera de que te recuerden y se lleven lo mejor de tu exposición.

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