Hablar en público es conectar

Hay una gran diferencia entre hablar en público y realmente “Conectar”.

Los grandes voceros lo saben y cuidan cada detalle porque saben que las oportunidades se aprovechan y muchas veces no se vuelven a repetir.
¿Sentiste alguna vez que no lograste entusiasmar a la audiencia, aunque te sabías todo de memoria?
¿Te ha pasado que por querer decir muchas cosas, al final sentiste que no dijiste nada?
¿Te gustaría impactar y motivar con la palabra, pero cuando llega el momento no sabes cómo?

A continuación te daré algunas recomendaciones que las empieces a practicar ahora mismo:

Lo más importante no eres tú, sino tu audiencia: El gran protagonista es el público, a quien le vamos hablar y al que queremos impactar con nuestra intervención. Por eso, antes de preparar mis mensajes y discursos debo preguntarme ¿Quiénes me escucharán? ¿Qué buscan y qué necesitan de mí? ¿Cómo puedo aportarles con mi discurso?. A partir de la información que obtengas podrás comenzar a preparar un contenido diferenciador y auténtico, que hará la diferencia cuando hables en público.

No necesitas ser perfecto, necesitas ser tú: El público busca empatía, naturalidad y oradores que se muestren tal como son. No necesitas parecer más serio para ser más inteligente, ni ser más distante porque eres el que entrega el mensaje. Tampoco necesitas imitar a otros, simplemente ser tu mejor versión. El público lo notará.

Exprésate con sencillez: La gente que te escuche captará una o dos de las principales ideas de tu presentación. Piensa lo más importante que quieras que retenga el público y háblalo en términos sencillos para llegar con eficacia a la audiencia. Está bien entregar cifras, pero no abuses de ellas, humaniza a través de historias y metáforas tu presentación.

Prepara grandes inicios y finales: El público debe despegar contigo cuando hablas en público. Los primeros momentos son cruciales y si lo haces aburrido y te alargas, los perderás. Atrévete con una presentación diferente que puede ser una historia personal, una cita célebre, una pregunta que invite a la acción. En los finales te sugiero utilizar los mismos recursos y te aseguro que el público podrá olvidarse de todo, pero jamás de lo que les hiciste sentir.

Macarena Saavedra

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