¿Qué hacer con las preguntas difíciles?

A todos nos aterra las preguntas difíciles.
Cuando era reportera de TVN, el solo hecho de pensar en una pregunta imprevista y que yo no tuviera la respuesta, me daba mucho miedo. Eso es humano.
Si nuestro jefe nos sorprende con algo que no tenemos respuesta, nos incomoda. Igual si estamos a cargo de un equipo. O si somos autoridad, mucho peor.

¿Realmente somos menos profesionales si no tenemos esa información? Por supuesto que no.
¿Realmente somos menos inteligente si hay algo que desconocemos? Por supuesto que no.
¿Realmente fracasé como jefe si mi equipo me sorprende con algo nuevo para mí? Por supuesto que no.
Pero somos orgullosos. Nos creemos perfectos. Y no nos damos cuenta de que mientras más humanos seamos y más reales, mejor será la conexión.

Te entrego 3 recomendaciones:
1.- Prepárate siempre. Da igual si eres un vocero, directivo, profesional, estudiante. Prepárate para lo peor y anticipa escenarios. Pero después de eso, no puedes ser perfecto. Una de las claves de la oratoria es la humildad para reconocer que no lo sabemos todo. Y que siempre podemos aprender.
2.-Si te preguntan algo que desconoces, agradece con tranquilidad la pregunta. Jamás mientas porque pierdes credibilidad. Agradece la consulta y diles que les responderás a la brevedad. Y vuelves a tu mensaje principal. (no te quedes con cara de terror, que los demás lo notarán)
3.-Las personas conectan con un vocero o profesional que es sincero y admite que no tiene todas las respuestas. Incluso puedes redirigir la pregunta al público ¿Alguien quiere opinar sobre ello? Te mostrará más humano y accesible.

Pon en práctica estos consejos. Te aseguro que no se acabará el mundo si no sabes algo y si lo enfrentas con HUMILDAD, los demás lo valorarán.

Habrás ganado!

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