5 mandamientos de un buen vocero

Si eres un alto directivo o estás ocupando un cargo de gran responsabilidad, lo más probable es que alguna vez te toque enfrentar una entrevista en los medios de comunicación. Y para eso debes prepararte, convencer a la audiencia con un mensaje memorable y minimizar los riesgos que siempre pueden aparecer, pero que más tarde puedes lamentar. En comunicación, no hay vuelta atrás.

Los periodistas tenemos una lógica para entrevistar a los voceros y debes conocerla. Ellos no están contra ti, pero su deber es informar, fiscalizar, interpretar. Y si no entiendes su mecánica, el único perjudicado serás tú.

En mi experiencia trabajando con voceros y también como entrevistadora de televisión, quiero entregarte  5 mandamientos que siempre debes tener en cuenta a la hora de dar entrevistas:

1.-Un buen vocero no va a responder, va a INSTALAR MENSAJES.

Nuestra comunicación debe tener un objetivo. No hablamos para dejar a la audiencia tal como estaba. Hablamos para instalar un mensaje y no para responder. En ese sentido, cada entrevista es una oportunidad única e irrepetible. Antes de cada entrevista prepara tres mensajes que quieras dejar en tu audiencia y repítelos al comienzo, al medio y al final. No sabes cuánto durará la entrevista y debes partir por lo más importante. Recuerda siempre: Tú eres el dueño de la entrevista. No tienes control sobre lo que los periodistas escriban o hablen de ti, pero tienes el 100% de lo que dirás tú.

2.- Prepara un mensaje claro, relevante y repetible.

De nada sirve que respondas a la perfección las preguntas de los periodistas, si no queda ningún mensaje valioso y sencillo que retenga la audiencia. Elabora mensajes simples y que se entiendan fácilmente. Está bien las cifras, pero no abuses de ellas. Baja los conceptos, humaniza tu contenido a través de historias y ejemplos concretos. Que tu información sea interesante y relevante. Repetible para que las personas la puedan difundir. Y olvídate de rellenar con frases bien formuladas pero que no dicen nada y que no entregan valor.

3.-Nunca bajes la guardia

Con un periodista NO hay momentos de relajos. La entrevista se termina cuando ellos dejan tu oficina o cuando cortan el teléfono. Jamás antes. Recuerda que ellos no están contra ti, pero compiten con sus pares todo el tiempo: buscando el mejor titular, la novedad en la información y aquella frase que se te puede escapar sin darte cuenta y que te puede llevar directamente al precipicio. Para eso mi mejor consejo es que midas cada palabra antes de decirla, recurre a las pausas para enfocar tu contenido y nunca respondas en base a supuestos. Mantente en tus mensajes claves y no te salgas de tu zona de control.

4.- Utiliza transiciones para los momentos difíciles

En una entrevista es natural que tengas imprevistos. Puede que te hagan preguntas y no tengas la respuesta. Es natural que eso suceda. Eres humano y aunque te hayas preparado a la perfección, siempre existen los riesgos. Lo primero es que NUNCA debes mentir. Una mentira se paga caro y no tener una respuesta a la mano, es perfectamente comprensible. La clave es el uso de las transiciones: son aquellas frases que te permiten ganar tiempo y volver a tu mensaje central. Por ejemplo: ante una pregunta difícil puedo decir. “No me gusta hablar de supuestos. Los hechos son los siguientes. “O también: “Entiendo su punto, pero acá lo importante es….y vuelves a tu mensaje principal”.

5.- Hablar no es lo mismo que CONECTAR

Eres la cara de tu empresa u organización y siempre estás dejando una HUELLA. Para eso necesitas CONECTAR. Y para conectar hay varios recursos que puedes utilizar: primero, utiliza la comunicación No Verbal (no te olvides de sonreír, de tener una postura abierta y relajada, de mirar a la audiencia). Utiliza el Rapport, que es la capacidad que tenemos para adaptarnos y ponernos en la piel de nuestra audiencia, recordando siempre que lo que estoy diciendo está entregando valor y estoy ayudando a los demás. Y por último utilizando el gran recurso para crear conexión con el público que son las historias. Porque recuerda que los datos se olvidan, pero las historias quedan.

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